“Solidaridad con los enfermos”

Ante la llegada a Colombia de la enfermedad respiratoria llamada COVID-19, la Iglesia en Cali exhorta a todos a:

 

  1. Evitar que el riesgo de una epidemia se convierta en sicosis social de miedo, cayendo bajo posibles intentos de manipulación, con intereses distintos a los de la salud integral de la población y la solidaridad comunitaria con los enfermos. Un dicho clásico de la medicina subraya justamente que “no hay enfermedades, sino enfermos”.

 

  1. Recordar los derechos de todo enfermo, especialmente a una digna asistencia sanitaria, a la atención integral como persona, sin reducirla a un mero caso o cifra, y a recibir una información adecuada, sin exageraciones mediáticas, sobre su enfermedad y su pronóstico.

 

  1. Precisar, ante las tendencias absolutistas sobre el bien de la salud humana, que ésta es solamente un fin intermedio, que no último, mientras carecemos de ella. Salud y enfermedad son dos caras de la única realidad que es la vida misma, con su carácter natural de finitud y debilidad, y su vocación al bienestar físico, mental y social, orientados hacia su plenitud eterna.

 

  1. Reafirmar el sentido cristiano de la caridad y cuidado con los enfermos, evitando quedar atrapados en las mallas de la lucha contra la enfermedad, confundiendo el aislamiento del enfermo con el abandono y huida de él, haciéndolo sentir extraño, excluido y peligroso. Por el contrario, ha de ser un hermano muy querido, que requiere encuentro, diálogo, apoyo espiritual y aún voluntariado fraterno, en muchos casos.

 

  1. La Iglesia, en cada parroquia, institución y centro de culto, antes que quedarse sólo en los protocolos de prevención, sea luz de Cristo que ilumina, acompaña y conforta a los enfermos, ofreciéndoles el sentido de la fe, la fuerza de la gracia, incluso con la Unción de los enfermos, y la acogida, en casos que sobrepasasen la capacidad de los sistemas sanitarios, actuando como verdadero “hospital de campaña”, con el cuidado y entrega de nosotros mismos por los más enfermos.

 

  1. Mientras no sean necesarias otras medidas, apoyamos las normas preventivas, sobre todo el lavado de manos, antes y después de las celebraciones y reuniones religiosas. Se mantienen todas las celebraciones corrientes del calendario litúrgico, especialmente las de Semana Santa.

 

La serena confianza en Dios y la fuerza de Cristo Resucitado que “con sus heridas cura nuestras enfermedades”, sostenga al Pueblo de Dios firme en su fe, esperanza y amor. Salud y paz en el Señor. Nuestra Señora de los Remedios interceda por nosotros.

 

+Darío de Jesús Monsalve Mejía

Arzobispo de Cali

 

Santiago de Cali, 9 de marzo de 2020