Morir siguiendo vivos, resucitar sin estar aún muertos

Las llamadas “postrimerías del hombre”, muerte, juicio, infierno y gloria, que ubicaban lo definitivo en el más allá del vivir y del acaecer humano, han sido transformadas con la “gracia del Resucitado”, de Nuestro Señor Jesucristo, para quienes “creen con el corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, y con sus labios profesan que Jesús es Señor” (Romanos 10,9).

Así nace la criatura nueva, el ser humano que “nace de nuevo”, aún estando ya viejo, la vida nueva y la novedad de vida que, en comunidad y en misión, se va extendiendo como “nueva humanidad”, “nueva creación”, REINO DE DIOS que va transformando la historia y al mundo mismo.

Así se inicia la aparición de los HIJOS DE DIOS, la liberación de la creación de la servidumbre de la corrupción, para participar en la GLORIOSA LIBERTAD de los hijos de Dios” (Romanos 8, 18ss).

La muerte, mi muerte, deberá, entonces, ser absorbida por la vida y no al revés. La VICTORIA SOBRE LA MUERTE se convierte en el grito gozoso de milicia y de batalla cristiana.

“Libres del miedo a la muerte que nos mantenía de por vida sometidos a esclavitud”, abrazamos la cruz del amor y del perdón, entramos “en comunión con los padecimientos de Cristo Jesús, hasta hacerme semejante a Él en su muerte” (Filipenses 3,11). ”Y en esto sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida: en que amamos a los hermanos”(1Juan 3,14).

Este bosquejo de vida pascual personalizada, nos anime a orar, celebrar y caminar, unidos en nuestras comunidades eclesiales, LA SEMANA SANTA de este 2019.

Jesús Resucitado “se aparezca” a cada uno. Su Espíritu, manifestado y entregado en la PALABRA de Dios, en el signo eficaz del SACRAMENTO, en el MINISTERIO y en la COMUNIDAD eclesial, se derrame como lluvia del Cielo, como “lenguas de fuego”, sobre la Iglesia y la multitud de creyentes.

“Reciban el Espíritu Santo”, es el primer mandato del Resucitado, al atardecer de aquel Domingo de Resurrección. Desde esta página editorial de La Voz Católica, rezo y llamo a todos, e invito a rezar y a hacerse voceros de esta invitación, a participar del sacramento de la Pascua, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección (14 al 21 de abril).

En el contexto de abusos de poder, de conciencia y de menores, hagamos muy vivo el GESTO EUCARÍSTICO DEL SERVIDOR, el lavatorio de los pies, que nos compromete a los pastores a ser y conformar el “cuerpo de servidores”, entre la población y dentro de la parroquia, comunidad territorial de fe.

Ante el cuadro oprobioso de criminalidad creciente, de aborto genocida, de suicidio recurrente, de destrucción de la Casa Común, invitemos a hacer de la VIGILIA PASCUAL la renovación de la renuncia al homicidio, a la violencia, a recurrir a las armas, a difundir los odios, a estigmatizar y excluir personas. Las renuncias y promesas del bautismo se centren en este propósito.

La MOVILIZACIÓN DE LA IGLESIA en Semana Santa 2019, sea un espacio concurrente para hombres y mujeres que se movilizan en estos tiempos para decir que existen, que cuentan, que exigen derechos y asumen el deber de la paz con verdad y con justicia social, con participación social y respetuosa continuidad de los gobiernos.

¡Que nuestra lucha por la verdadera PAZ se sustente en la savia vital de la PASCUA!

 

+Darío de Jesús Monsalve Mejía

Arzobispo de Cali