Cali: Una Iglesia de rostro negro

 

La espiritualidad cristiana es una fuerza transformadora de personas, familias y pueblos.

Así anhelamos que sea también la espiritualidad de los pueblos afrodescendientes, ahora afroamericanos y caribeños, como se denomina a las poblaciones negras de todo nuestro continente.

En el encuentro con la fe, la espiritualidad heredada de África se convierte en fuerza liberadora, porque transmite la gracia de la filiación: “ya no eres esclavo sino hijo, y si eres hijo también heredero”.

La fuerza de la resurrección, victoriosa sobre todo poder esclavizante, incluyendo el de la misma muerte, rehace la vida humana como relación paterna y materna de Dios y con Dios; relación de participación y de vida, de “casa común”, de fraternidad e igualdad de derechos.

Desde este núcleo de espiritualidad, el mismo que animó a San Pedro Claver ante los esclavos negros traídos a Cartagena en el siglo XVII, o a Santa Laura Montoya con la población negra de San José de Uré, en pleno siglo XX, será enfocada la espiritualidad de los pueblos negros en el XIV EPA continental.

Este enfoque de libertad, igualdad y unidad, vistas desde Cristo Jesús, nos compromete a que los negros y las negras, no sean ciudadanos de segunda categoría, ni hombres y mujeres reducidos a una minoría étnica, sino hombres y mujeres a plenitud.

La fuerza de la filiación divina y de la fraternidad afro americana, ejes del encuentro como gran familia, hace a nuestra gente negra plenamente capaz de superar, con el perdón y la reconciliación, una historia dolorosa y trágica. Y a nosotros de corregir, de reparar y garantizar, con actitudes, acciones y metas concretas, que pondremos fin a las diversas formas de discriminación, explotación, marginación o exclusión, que aún subsisten sobre la gente negra.

Aquí no hay razas humanas: aquí hay toda una policromía de la única piel humana. ¡Y es hermosa la piel negra! ¡Y son hermosos y hermosas las almas y los espíritus que habitan esa piel negra en todo nuestro continente! Y es “negra pero hermosa”, (Cantares 1,5), la espiritualidad enraizada en África, “segunda patria de Jesús de Nazaret”, refugiado en Egipto con sus padres.

“Los africanos tienen un profundo sentido religioso, sentido de lo sacro, sentido de la existencia de Dios creador y de un mundo espiritual. La realidad del pecado, en sus formas individuales y sociales, está latente y presente en la conciencia de aquellos pueblos, y se siente también la necesidad de ritos de purificación y expiación” (Iglesia en Africa, #42).

¡Bienvenidos todos al XIV EPA, Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña en Cali, del 15 al 19 de julio del 2018! ¡Esta será su casa, su familia, su Iglesia de rostro negro! De cada 100 habitantes en esta ciudad, al menos 52 son negros y negras. Y como Arquidiócesis de Cali, nos declaramos agradecidos de ser, en estos días, la casa continental de las poblaciones negras.

¡Aquí los acogemos con el amor de Cristo y la maternidad de Maria! Vivamos juntos este Pentecostés del lenguaje de Dios en clave de guasá, marimba, cununo, sonajeros y tamboras, de alabaos y arrullos, de danzas y ritmos, “levantando los pañuelos como signo de hermandad, revisando los procesos de nuestra espiritualidad”, como reza el himno del XIV EPA.

 

+DARÍO DE JESÚS MONSALVE MEJÍA

Arzobispo de Cali