El otro Pastor

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Fuente: Beatriz López Columna El Pais

La presencia del papa Francisco en Colombia fue como un bálsamo para una sociedad que había caído en el más profundo pesimismo. En cada ciudad dejó mensajes de humildad, alegría, ética, reconciliación y, sin excepción, políticos, empresarios, militares, subversivos y sociedad, recibieron un sacudón que obró el milagro de despertar conciencias. Ojalá que su voz humanista no caiga en el vacío.

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Pero no quiero referirme a Francisco, pues ya se ha dicho lo suficiente sobre su visita. Es de otro pastor del que quiero hablar, el que rige la Arquidiócesis de Cali desde hace seis años, Darío de Jesús Monsalve, víctima de la calumnia y el vituperio. Tal parece que la “falange de la calumnia”, como él la llama, aparece por tiempos. Es como una sicopatía de “odio a la madre” en el caso de sacerdotes que agreden a la Iglesia de Cali de manera violenta y sistemática”, afirma Darío con tristeza.

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“Es la misma falange que acorraló a Isaías, aplastó a Sarasti y dice que no descansará hasta que me saque de Cali”, sostiene. Todo indica que las calumnias vienen del interior de la Iglesia. “Uno de la falange lanza la mentira y otros la difunden”. Es decir, los periodistas que no confirman con la fuente una información que va contra el patrimonio moral de alguien. Es la regla de oro de nuestro oficio. La Constitución protege el buen nombre de cada ciudadano, sea quien sea.

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Se especula que el Papa no vino a Cali, entre otras razones, por la demanda económica a la Arquidiócesis a raíz de un fallo por pederastia de un sacerdote (hoy en la cárcel) contra dos niños. Hubo un manejo mediático de fatales consecuencias, donde se utilizaron frases fuera de contexto. El caso está aún en los tribunales, pero no fue esa la razón de la ausencia papal. Hablé con el padre Alfonso López, rector de la Universidad Católica, y me dijo que antes de que se ventilara el caso de la demanda Juan Carlos Cárdenas, uno de los obispos del Comité Episcopal para la visita del Papa, le comentó que desde el principio se había descartado a Cali, por logística.

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Otra posverdad es sobre el Cementerio Metropolitano. “Es irresponsable y causa daño moral y económico presentarla como en caos y bancarrota. No se ha enajenado ningún terreno. Por el contrario, lo que se hizo desde mi llegada fue suspender la venta de lotes, que era el ‘negocio’ de años anteriores”, aclara Monseñor.

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Pero lo que más le ha dolido al Arzobispo es la falacia sobre nombramientos por dinero: “Desafío a quienes lo afirman a presentar al menos un caso. Invito al clero de Cali, diocesano, religioso o venido de otras diócesis a testimoniar sobre mi relación con ellos, sobre todo en aspectos como el dinero”, señala.

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En extensa carta abierta de agosto 24 de 2017, dirigida al Arzobispo y firmada por los sacerdotes Hernán Betancour y Germán Robledo, lo señalan como responsable de la pérdida de $2 mil millones invertidos en una supuesta pirámide o CDT bancario, a lo cual reacciona indignado: “Los perdono y rezo por ellos”. Añade, “mi vida, mi declaración de renta y la contabilidad de la Arquidiócesis están a la vista de quienes tienen derecho a supervisarnos. Desde hace 7 años nos auditan Crown Horward y Deloitte”.

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Además de fundar seis centros pastorales y universitarios en la ciudad, donde reciben formación 6 mil estudiantes en la Unicatólica y 30 mil en colegios, monseñor Darío da muestras de su inclinación por la frugalidad y humildad (como el papa Francisco) al escoger para su vivienda una casa en el populoso barrio Meléndez, donde siempre han vivido obispos auxiliares.

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Como le dijo un columnista de la Capital: “Defiéndase Monseñor, hay una empresa criminal en su contra, porque lo sienten librepensador y amigo de la paz”.

Cali, septiembre 15 de 2017

Beatriz: leer tu columna hoy me da un ENORME descanso! Entre una columna y una calumnia está la persona humana, su dignidad y verdad. Està una comunidad que tiene derecho al respeto por ella y sus líderes morales, comunidad que no puede ser asaltada en su buena fe y su confianza con la calumnia e infamia, gratuita o enfermizamente propaladas. Gracias por ser la periodista que eres, la persona de tanto valor y equilibrio humano y profesional. Dios te regale la satisfacción interior de la verdad, esa que tú sí te tomaste el trabajo de verificar, de investigar. Eres ejemplo de periodismo ético. Abrazos.

Darío de Jesús, Arzobispo.