¡BIENVENIDO, PAPA FRANCISCO!

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Nos disponemos, desde ahora,  a recibir la histórica visita del Papa Francisco a Colombia.

Su figura, siempre sonriente y cercana, se ha vuelto familiar en la memoria y en el corazón del mundo entero.

Su palabra, con el característico acento argentino, resuena en expresiones y frases que ya hacen parte de la conversación mundial.

Su enseñanza, centrada en el Evangelio, en la familia, en la creación, en la paz mundial, es semilla esparcida con la sencillez y la esperanza  del sembrador.

Sus gestos, dedicados a los descartados, a los excluidos, a los migrantes, a los presos, a los no católicos, a los enfermos y a los pequeñitos de la tierra, son su mejor encíclica, escrita cada día, en cada viaje.

Su sinceridad de profeta lo hace crítico de la misma Iglesia, de los poderosos e indiferentes, de los modelos sociales y económicos imperantes.

Su blanca figura, que no oculta el vigor del alma ni las limitaciones del cuerpo, es bandera de conciliación y de paz, que llama a deponer odios y a acariciar juntos la esperanza.

Su presencia en esta tierra colombiana, desde el altiplano hasta la llanura, desde las montañas hasta las costas, nos convoca a la síntesis patria, a salir unidos de la violencia que nos enfrentó, a entrar juntos a la cita con la paz y la justicia social, con el perdón y la oportunidad del futuro.

¡Bienvenido, Papa Francisco! ¡Bienvenido, Sucesor de Pedro! ¡Bienvenido, Santo Padre! ¡Gracias por privilegiarnos con su visita, exclusiva y generosa!

Oraremos al Dios del Universo, del Cielo y de la tierra, con la hermosa plegaria que nos enseñó Jesús, la del Padre Nuestro, para que goce de salud y fortaleza  y pueda recogernos a todos, más allá del rebaño católico, en su plegaria de pastor y hermano, en su mirada de alegría y buen humor, en su mensaje de verdad, perdón y unidad.

Nos uniremos a María, intercesora ante Jesús y ejemplo de humanidad que responde y se compromete con Dios y con el prójimo, recitando la oración que Ella nos dejó en el Evangelio de Lucas, la del “Magnificat”, para que Colombia entera se deje transformar por las proezas de Dios.

Nos dejaremos iluminar por el testimonio del Padre Pedro María Ramírez Ramos (Armero, 10 de abril de 1948), y del Obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve (Arauca, 3 de Octubre de 1989), víctimas que recogen a los millares sacrificados en La Violencia partidista y en el conflicto armado que aún no silencia sus fusiles.

Daremos el primer paso hacia “los nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia”, que anunciara el primer Obispo de Roma, el Apóstol Pedro, del que Usted, Papa Francisco, es Sucesor en estos tiempos nuestros (2ª Carta de Pedro, 3,13).

“BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR” (Salmo 118,26. Mateo  21,9).  “SALID A SU ENCUENTRO” (Mateo 25,6).

+Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali.