“AMAD A ESTA IGLESIA”

Mons. Dario de Jesus - Arzobispo de Cali

Las celebraciones del calendario litúrgico de junio y el inicio de la preparación para la Visita Del Papa Francisco a Colombia, en el próximo mes de septiembre, apuntan a nuestra fe en la Iglesia, a nuestro sentido de pertenencia y de participación en la vida de la Iglesia local y universal.

“Creo en la Iglesia”, proclamamos en el Credo, reafirmando que ella está anclada en el misterio de Dios Uno y Trino, y que está vitalmente unida al Espíritu Santo “que habló por los profetas”.

Ella es el Cuerpo visible de Cristo, cuya alma es el Espíritu Santo.
Es la “Familia de los hijos de Dios” , liberados y adoptados por El Hijo Único, a quienes hace hermanos y comensales, alimentados por El Padre, con “El Pan de los hijos”, el Pan Bajado del Cielo, en el banquete de la Eucaristía.
Ella, la Iglesia del Señor Resucitado, proclama con la palabra y sirve con los sacramentos la gracia de la reconciliación y comunión con Dios y de los hombres entre sí; del perdón de los pecados que se le ha confiado; de la resurrección y victoria sobre la muerte; y de la Vida Eterna, desde ahora y en el mundo futuro.
Este artículo de nuestra fe católica ilumine y aliente en nosotros, Iglesia Local y Particular de la Arquidiócesis de Cali, las vivencias litúrgicas y comunitarias de este mes de junio.

Lo iniciamos con el acontecimiento fundacional de Pentecostés y de La Trinidad, que nos vuelven morada, templo y sagrario de Dios, es decir, misterio de Iglesia como SER INTERIOR DEL CRISTIANO, que vive en comunidad con Dios mismo.
Y seguiremos con el Cuerpo de Cristo (Corpus), Los Corazones de Jesús y de María y la solemnidad de Pedro y Pablo. Y del 13 al 20 de junio, en pleno corazón de las fiestas eclesiológicas, viviremos la SEMANA ARQUIDIOCESANA, nuestras Fiestas Patronales, centrados en el rostro pobre, servicial y maternal de María, Nuestra Señora de Los Remedios, patrona de la Arquidiócesis y del departamento y Provincia de El Valle del Cauca.

Será pues el momento fuerte para hacer vibrar los corazones creyentes con este SENTIDO DE IGLESIA Y DE CATOLICIDAD, manifestado claramente en la Eucaristía, María y el Obispo de Roma, los tres amores del católico. Amores que abren el corazón y nos ponen en camino hacia el otro, para hacernos hijos, hermanos, discípulos y misioneros de Cristo Jesús. Amores que han de convertirnos en aporte católico a la paz de Colombia, a la reconciliación y la reconstrucción de una sociedad justa y democrática.

Que vibre el alma católica con esta fuerza de fe y de compromiso, para que la visita del Sucesor de Pedro, el amado Papa Francisco, sea un pico elevado en ese camino, en este salir de los sepulcros en los que enterramos la vida, la familia y la nación.

Sea una oportunidad para volver a dar juntos ese SÍ AL EVANGELIO, SÍ AL REINO Y SOBERANÍA DEL AMOR, que hemos traicionado tanto.
Convoco a la Fiesta Patronal de Los Remedios, y que sea ocasión de sensibilizarnos ante el dolor y la enfermedad, ante las epidemias actuales y las heridas sociales, acercando a ellos esta ENFERMERA DE LOS POBRES Y EXCLUIDOS, la Virgen María de los Remedios, la “SALUD DE LOS ENFERMOS”. Ella nos ayudará a “ser Iglesia con rostro propio”, como deberá ser toda Iglesia Particular y cada parroquia y comunidad en ella. Una Iglesia “Hospital de Campaña”, móvil, cercana y sanadora del dolor humano.
Concluyo con la exhortación de San Agustín, anunciada en el título de este editorial:

“AMAD A ESTA IGLESIA, PERMANECED EN ESTA IGLESIA, SED VOSOTROS ESTA IGLESIA”.

+Darío de Jesús Monsalve Mejia.