“EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA”

Mons. Dario

Hoy es, no solamente el primer día del año 2017, sino domingo, “el primer día de la semana”, como lo identifica el Nuevo Testamento.

Navidad y Año nuevo cayeron esta vez en día domingo. María, Madre de Dios hecho hombre, fuente de bendición para la humanidad y la Iglesia, venerada el primer día del año, nos sirva de impulso para recuperar el “domingo en comunidad”, tan perdido en la cultura actual del fin de semana, de los puentes, de finca y hotel, de coliseo y estadio.

El domingo es el gran día de la resurrección, de la victoria del Señor Jesús sobre la violencia de la cruz y la corrupción del sepulcro, sobre los poderes de la muerte: “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana” (Mateo 28,1).

Desde  entonces, a este primer día de la semana judía, siendo antes el sábado el día de descanso, los cristianos empezaron a llamarlo “el día del Señor”, el “dies dominica” o “día señorial” (Apocalipsis 1,10).

Es, sobre todo, el día de la celebración eucarística, en el que se “aparece” el Señor Resucitado a los suyos, mostrándoles las manos, los pies y el costado,  identificándose en la fracción del pan, alentando con su Espíritu y su Palabra a quienes vamos de camino por la vida.

La eucaristía dominical se convierte en la cita obligatoria para todo creyente en Cristo Resucitado, no aislado sino “en comunidad”, reunidos para este encuentro sacramental.

La tradición completará este sentido de la eucaristía dominical, llamando al domingo “el día octavo”, para recordar que este día de pascua anticipa la “aparición gloriosa” del Resucitado, día en el que la creación del primer día llega a su pleno acabamiento.

Valga preguntarnos: ¿Qué está pasando con nuestro día domingo, con nuestra cultura dominical cristiana? ¿Cómo comprometernos todos a reabrir este espacio sagrado, vital, comunitario y celebrativo? Sea ese un propósito para 2017.

+Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali.