‘Los obispos debemos dejar a un lado las posiciones personales’

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Fuente: El Tiempo

Monseñor Darío Monsalve dice que la Iglesia debe ayudar en “la aplicación de los acuerdos”.

Tras el significativo respaldo del papa Francisco al acuerdo de paz, algunos jerarcas católicos reaccionaron a lo dicho por el pontífice.

En diálogo con EL TIEMPO, el arzobispo de Cali, monseñor Darío Monsalve, aseguró que este es un llamado para que la Iglesia se una para hacer posible “la aplicación de los acuerdos”.

¿Cómo le parece el apoyo del Papa al acuerdo de paz?
El Papa ha estado siempre profundamente comprometido con la pacificación de las fuerzas violentas que enfrentan al Estado y con la construcción de la paz en un marco de justicia social.

Ese espaldarazo al acuerdo es un signo de ese profundo deseo de una paz real en Colombia.

El Papa se llevó una gran sorpresa al ver que el país está tan dividido y que la Iglesia no tenía el liderazgo que se esperaba en este proceso.

¿Hay un llamado claro a la Iglesia para que apoye el acuerdo?

Por supuesto. Nosotros los pastores de la Iglesia cristiana y los fieles laicos debemos formar un gran signo de esa Colombia reconciliada y además formar una gran fuerza que ayude a hacer posible la aplicación de los acuerdos.

Ese es un propósito en el que el pueblo colombiano debe estar muy comprometido y debemos apostar para disuadir esas fuerzas que mantienen un estado de injusticia en el país.

¿Cómo hacer el llamado a la unidad que pide el Papa?

El pueblo colombiano está experimentado hechos de paz, en relación con lo que hemos tenido en las décadas anteriores y eso suscita mucha unidad en las zonas de conflicto. Pero tal vez donde menos unidad hay es en las ciudades, por eso hay que hacer un gran plan de paz urbana, sobre todo en las ciudades grandes.

La Iglesia fue criticada por no tener una posición contundente sobre el acuerdo. ¿Cuál es la postura ahora?

Tenemos que tener en cuenta que la Iglesia no somos solo los jerarcas, parte de la población que lucha por la paz está vinculada con la Iglesia. Pero los obispos debemos despojarnos de posiciones personales e interpretar cuál es el anhelo de las comunidades y expresar estos anhelos, sobre todo de las víctimas. Ese es un paso que tenemos que dar todos.