EL “SÍ” DEL PERDÓN

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Cuando las personas y sus vidas están de por medio, las ideas, los sentimientos y las cosas pasan a un segundo lugar. Cuando los involucrados en la violencia y la guerra, o en injusticias y daño a otros, se ponen de cara frente a sus víctimas, se ponen en diálogo y logran acordar su regreso y reintegro a la sociedad, pagando el costo de confesar la verdad y cambiar su conducta, no cabe otra reacción que la de una justicia superior a la de los códigos: es la del PERDÓN. Es la de del SÍ al adversario, al ofensor. Este SÍ A NUESTROS ADVERSARIOS que tocan a nuestras puertas, es el grito de la fibra más humana, el rayo de la luz más recóndita dentro del corazón, el desprendimiento y desgarre interior más costoso para las víctimas, para los contradictores y antagonistas en la guerra. Un SÍ DEL PERDÓN escrito, señalado sobre un tarjetón, quizás con lágrimas a chorros, quizás con el silencio de un alma confusa, quizás con reclamos airados y condiciones dichas, con iras reprimidas y ahogo en las encrucijadas del alma. Pero es EL SÍ DE NUESTRAS VIDAS, el SÍ de Colombia, el SÍ que nos inscribirá en la historia y en la grandeza humana.

Como Pastor de la Iglesia, estoy acompañando, desde hace 40 años, 23 de ellos como Obispo, estos procesos de regreso, reencuentro, de pactos y perdones. Hoy en día lo hago con víctimas de la guerra de guerrillas y las FARC Y ELN como perpetradores de esos graves daños. Pero en el marco de un proceso político, que cubre a toda la Nación y concita a la comunidad internacional. Pero lo político, tan importante, no está por encima de lo humano, de esta dolorosa cultura del perdón. El SÍ DEL PERDÓN deberá abrir las puertas para los que dudan y no quieren entrar con quienes regresan, tanto guerrilleros como ciudadanos ofendidos. Las víctimas, las instituciones de la guerra, Estado y Fuerza Pública, las FARC y grandes masas ciudadanas han dado el PASO HACIA EL SÍ, con nobleza sorprendente. Este dos de octubre muchos cavilarán en los cubículos de votación. Yo les sugiero que no lleguen con la idea de ACUERDOS SÍ O NO. LLEGUEN CON LA PREGUNTA: “PERDÓN: SÍ O NO!! Esa es la esencia de este voto. Sé que a además del tarjetón, debería dársele a muchos votantes una servilleta para secarse las lágrimas! Porque este PERDÓN PEDIDO Y DADO es, como lo llamaban los primeros Padres de la Iglesia, EL BAUTISMO DE LAS LÁGRIMAS. Algo así como lo que vivió Pedro cuando vio al Maestro coronado de espinas y “lloró amargamente”. Algo así como los ríos de lágrimas de José en Egipto, ante el reencuentro con sus hermanos que lo vendieron, y la reunión y RECONCILIACIÓN entre hermanos y con su Padre Jacob.

Colombia necesita ESTE SÍ DEL PERDÓN. Lo demás vendrá por añadidura.

+Darío de Jesús Monsalve Mejía

Arzobispo de Cali