Lunes, 12 Junio 2017 08:31
DIOS EXISTE

+Luis Fernando Rodríguez Velásquez

Obispo Auxiliar de Cali

A primera vista, la afirmación “Dios existe” suena algo trillada porque para muchos es evidente, para otros es escandalosa, para otros es vulneradora de las conciencias de las personas y de la libertad de cultos, para otros una necedad.

Con ocasión de la fiesta de la Santísima Trinidad, pensaba más que en la doctrina católica del misterio de un solo Dios verdadero en tres personas distintas y una sola naturaleza, en la percepción actual que muchos tienen de Dios.

Es verdad que la mayoría de las personas tienen sed de lo absoluto, tienen sed de Dios. Esto porque la naturaleza humana habla de que somos seres religados, es decir, tendientes hacia lo trascendente y capaz de hacerse preguntas trascendentes, como ¿quién soy, de dónde vengo, qué hay después de la muerte, existe Dios?

Creo no equivocarme, que el ser humano, más que buscar un Dios que sea su compañero de camino, busca generalmente es un dios que le satisfaga sus necesidades, angustias y problemas. En el fondo, todos buscan, e incluso también nosotros los clérigos también podemos caer en ello, un dios sanador, curandero, banquero, empleador, etc. Qué poco se busca a Dios para darle gracias.

La lección de Moisés es clara. Él le hace una súplica intercesora a Yahvé Dios por su pueblo y le dirá: “¡El Señor, el Señor! Dios compasivo y clemente, de infinita paciencia, rico en misericordia y fidelidad… Ya que he obtenido tu favor, Señor, dígnate seguir caminando en medio de nosotros. Es verdad que somos un pueblo muy testarudo, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y acéptanos en tu heredad” (Éxodo, 34,6.9). El rostro de Dios es la misericordia.

Es necesario ayudar a los cristianos en general a que depuren su fe en el verdadero rostro de Dios. Que de personas religiosas pasen a ser personas creyentes. Él no es el hacedor de cosas, él es el amor que nos hace ser más y mejores personas y que nos muestra el camino de la auténtica felicidad.

Pero a la vez, Dios está por encima de nuestras inclinaciones y deseos. El mundo contemporáneo quiere promover e imponer un modelo de hombre sin Dios. Otros, por decir lo menos, confunden un Estado afincado en el ateísmo con un Estado laico. Y otros, se construyen un dios a su medida, es decir, acomodado a sus apetencias, sin exigencias morales, sin compromisos de crecimiento, un dios personal e íntimo sin implicaciones sociales. Lo significativo de todo, es que Él está siempre ahí, en medio de todos y en todos.

Dios existe, es una realidad. Los católicos por la fe, especialmente, lo sentimos y celebramos, nos alimentamos de él y lo escuchamos a él. Lo cierto es que uno de los puntos de partida de la Nueva Evangelización, más que la doctrina cristiana, debe ser ayudar primeramente a muchos a redescubrir la presencia y acción de Dios en sus vidas, a partir de la experiencia del encuentro con Dios que es fuente de fuente de amor, porque él mismo es amor.

En días recientes, en medio de un Congreso nacional de médicos y profesionales de enfermería especializados en cuidados intensivos y medicina paliativa, los llamados profesionales intensivistas, profesionales que están en contacto generalmente con las postrimerías de la existencia humana, en relación constante con la muerte, un médico de Cúcuta me decía: “Mons. le quiero decir que desde joven, y durante todos mis estudios, hasta hace pocos años, era una persona escéptica ante lo religioso, para mí, Dios no existía, lo hice a un lado. Pero quiero decirle, que precisamente a raíz de mis estudios y de la experiencia vivida en mi profesión como médico intensivista, encontré a Dios. Él existe y cambió mi vida”.

Qué bueno que en medio de la desesperanza actual, proclamemos en todo momento la certeza de Dios, que sigue caminando en medio de nosotros, porque aunque muchos no lo admitan: Dios existe.